Una Aventura Nueva
Ayer tuve una
experiencia nueva en el hogar para los discapacitados. Después de terminar con
los baños de los niños, una señora que trabaja allí me pidió que llevara a dos
niños al hospital para sus controles de niños sanos. Por supuesto le dije que
iría. Entonces fui con otra chica para llevar los dos niños al médico. Empujé un niño en un coche mientras ella cargó a una bebe en una manta. Caminamos una
cuadra al hospital y entramos en la entrada de emergencia porque es la puerta
más cerca del hogar. Ni ella ni yo habían llevado niños al médico antes
entonces no sabíamos adonde llevarlos. Tratamos de ubicar el departamento de
pediatría por una hora sin suerte. Caminamos por el primer piso, subimos al
tercero, bajamos al segundo, subimos al cuarto, y más hasta que me pareciera
que habíamos pasado por el hospital entero. Por fin una enfermera nos ayudó y llegamos a pediatría. Esperamos un
ratito con los niños y entonces entraron para ver al médico. Afortunadamente
los niños estaban sanos y recibieron buenos informes. Cuando regresamos al
hogar después de sus citas, yo cargué a la bebita y la otra chica empujó el niño. La envolví en sus mantas y la
cargué como las madres peruanas. Recibí muchas miradas raras mientras caminaba
cargándola.
Buena Ayuda
Casi cada viernes y
cada sábado, hay un grupo de niñas de un colegio que vienen al hogar para
ayudar. Cada semana hay un grupo diferente de niñas de varias clases y grados
en el colegio. Normalmente hay entre 15 and 20 niñas que vienen and hacen mucho
para el hogar. Ellas son buenas ayudantes, siempre dispuestas a dar una mano en
todas las tareas. Ayudan con la ropa, la limpieza, el almuerzo, y más. Lo que a
mí me gusta más de las chicas que vienen es la actitud que tienen. Siempre
tienen mucho entusiasmo y tratan a ayudar tanto como sea posible. Son lindas
chicas y llevan mucha emoción a los niños también. Juegan con los niños y a
veces les dan regalitos.
También en el hogar
hay otros voluntarios extranjeros que vienen a ayudar. Durante las tres
primeras semanas que trabajé allí, había una voluntaria de Holanda. Ella me ayudó mucho cuando estuve aprendiendo todo.
Estaba muy agradecida que ella estuviera allí para ayudarme porque siempre es
difícil empezar un trabajo nuevo. Desafortunadamente, su voluntariado terminó y ella se fue pero he sido capaz de
continuar la cadena de ayuda por enseñar a los voluntarios nuevos. A veces hay personas que
vienen para ayudar en el hogar pero salen después de un día. El trabajo allí es
un poquito chocante al principio y algunos no quieren continuar trabajando
allí. Eso me da pena porque trabajando en el hogar es muy hermoso después
de pasar más tiempo allí. Un día una chica de Canadá vino al hogar. Tenía una
mirada un poquito incómodo en su cara como otros voluntarios nuevos habían tenido
antes también. Por eso le acerque para hablar con ella. Ella me dijo que iba a
hacer un voluntariado en el hogar por dos meses. Le dije que a veces es difícil
al principio pero es muy divertido trabajar allí después de acostumbrarse. Ella
me dijo que trabaja con niños con discapacidades en Canadá y ya está acostumbrada
de ese tipo de trabajo. Pensé que ella no tendría ni un problema entonces y que
iba a regresar. Pero el día siguiente, no vino, y no la he visto desde ese día.
Aunque con sus palabras me dijo que todo estaba bien, su cara dijo diferente.
Entiendo que a todos no les gusta todo tipo de trabajo y es mejor que las
personas que no estén cómodas en un lugar busquen otro que les parezca mejor.
Felizmente hay muchos voluntarios que vienen y se quedan para ayudar por un
periodo de tiempo. Es divertido que haya voluntarios de todas partes del mundo
que ayudan en el hogar. La mayoría que viene no sabe mucho español y a menudo traduzco
entre español e inglés para ellos. He conocido a personas de Holanda, Alemania,
Canadá, y varias partes de los Estados Unidos. Me ha gustado aprender de muchas
culturas diferentes, no sólo la cultura peruana.
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