Al
principio, el oro y la plata fueron las fuerzas principales que manejaron la
conquista del Nuevo Mundo. En su segundo viaje, Cristóbal Colón trajo raíces de
caña de azúcar y las sembró en las tierras fértiles de la Republica Dominicana.
El «oro blanco» valía mucho en el mercado mundial desde Europa hasta el
Oriente. El azúcar se extendía por la mayor parte del Nuevo Mundo y avivaba la
importación de los esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de la
caña de azúcar. Este cultivo ayudaba a la economía europea y norteamericana
pero era perjudicial para los que vivían en América Latina y para la naturaleza
allí. El azúcar no era el único cultivo que hacía daño en estas tierras;
también había el cacao, el algodón, el café, las frutas, y más. «Cuanto más
codiciado por el mercado mundial, mayor es la desgracia que un producto trae consigo
al pueblo latinoamericano que, con su sacrificio, lo crea.» Se destruía la
flora y la fauna también.
Peor
que esto, la población nativa sufría mucho de la desnutrición. Aunque vivían en
tierra rica, se usaba la tierra para cultivar los productos que se importaban
en vez de para crecer alimentos necesarios. A veces comían tierra para consumir
los minerales como hierro y tenían suerte si comían algo más que una porción
pequeño de frijoles o papas y carne seca. La cultivación del azúcar siempre
exigía más brazos para trabajar pero nunca creaba más comida. Después de muchos
años de trabajar sin alivio, en el otoño de 1791, estalló la revolución en la
isla de Haití. Mucha sangre derramó durante la revolución, pero al final Haití
ganó su independencia de Francia. Otros esclavos no tenían tanta suerte como
los esclavos en Haití. Durante ese mismo tiempo, Cuba sufrió mucho. Fuegos
quemaron las plantaciones y la explotación de las tierras las dejo infértiles y
sin nutrición. Los precios del azúcar cayeron y la economía se destruyó. Su
desarrollo ha sido un proceso muy lento con períodos de éxito seguidos por
muchos problemas.
La
Revolución Cubana era una revuelta violenta dirigida por Fidel Castro y sus
aliados contra el gobierno del presidente cubano Fulgencio Batista. Empezó en
julio de 1953 y duró hasta enero de 1959 cuando se reemplazar el gobierno de
Batista por el estado socialista revolucionario. La Revolución Cubana tuvo
grandes repercusiones domesticas e internacionales, incluyendo la reformación
de su relación con los Estados Unidos que le ha puesto un embargo comercial.
Después de la revolución, el gobierno empezó un programa de nacionalización y
consolidación política que transformaba la economía y sociedad civil de
Cuba. La revolución no vino sin
problemas; la transición hacia una sociedad comunista no es un camino fácil.
La
producción del azúcar y los otros monarcas agrícolas requería muchas manos de
obra y por esta razón el alcance del trato de esclavos era un negocio muy
extensivo. Los barcos negreros salía de los puertos en Europa con la bodegas
llena de productos para los países costales de África. Allí cambiaban los productos
comerciales por esclavos africanos y atravesaban el océano atlántico para el
Nuevo Mundo. Aunque llevaban una cantidad insumable de esclavos, muchos morían
durante el pasaje. Algunos se suicidaban por no comer o por tirarse en el mar.
Se vaciaban las bodegas y las llenaban con el azúcar y otros productos del
Nuevo Mundo. Los esclavos que sobrevivían las enfermedades y condiciones
horribles del barco se los vendían a los jefes de las plantaciones grandes de
azúcar u otro cultivo.
Como
el azúcar, el caucho, el cacao, el algodón y el café tenían un impacto grande
en los países de Brasil, Venezuela, y otros. Después del descubrimiento de los
usos varios del caucho, Brasil era dominado por el mercado internacional de
este producto. Su cultivación creía muchos trabajos para los campesinos, aunque
era un trabajo difícil. Su economía variaba con los precios internacionales del
caucho y por mucho tiempo los precios fueron buenos. Cuando semillas de los
árboles de caucho se transportaron a Europa, Brasil perdió su monopolio del
caucho en el mercado y los precios sufrían mucho. A menudo los precios de
productos de América Latina no podían competir con los precios de los mismos
productos hechos en los Estados Unidos o Europa. Se quedaban vivo en el mercado
internacional gracias a sus bajísimos costos de producción.
Galeano,
E. (1971). "Las Venas Abiertas de América Latina." México: Siglo
Veintiuno
Editores s.a. de c.v.
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