Cuando he reflexionado en mi tiempo en el hogar para
los discapacitados y en mi tiempo en el centro de salud, me he dado cuenta de
que, aunque me ha gustado pasar tiempo en ambos lugares, prefiero trabajando el
hogar.
El ambiente en el centro de salud era muy rápido y a
veces estresante. En el centro de salud tenía un horario lleno de tareas para
hacer y siempre trabaja sin parar durante las cinco horas que estaba allí cada día.
Trabajábamos con una cantidad abundante de pacientes cada día y solamente yo
trabajaba con cada paciente por unos minutos hasta que llegara el paciente
siguiente. Teníamos que trabajar tan veloz que posible para que pudiéramos tener
tiempo para cada paciente. Al fin de las ocho semanas, empecé a reconocer
algunos pacientes que habían venido varias veces pero nunca hablaba con ellos
por una duración muy larga. Nunca
formaba una relación con ellos. Disfruté muchísimo mi voluntariado allí pero la
razón era, más que todo, que me gustaba las otras mujeres que trabajan en el
centro de salud. He decidido que el trabajo que yo hacía no es lo que quiero
hacer por toda mi vida.
Antes había estado pensando en lo que quiero hacer. Empecé
a preguntarme si quería ser fisioterapeuta o si quería ir por un camino
diferente para ser una médica o algo así. Pensaba que era posible que pudiera
hacer una diferencia más grande si eligiera ser médica en vez de fisioterapeuta.
Ahora, después de pasar tiempo en un centro hospitalario
y con una fisioterapeuta en el hogar para los discapacitados, sé sin duda que mi
pasión es para los niños amorosos con discapacidades. Me encanta trabajar con ellos y me dan tanta alegría
cada día cuando estoy allí. Ya he pasado
cinco semanas en el hogar y me encanta estar allí. Es cierto que era muy difícil
al principio y no me gustaba tanto. Recuerdo un día cuando regresé a mi casa después
de trabajar en el hogar y me sentí alivio que no tuviera que pasar más tiempo allí.
Me acuerdo que miré a las caras bonitas de los niños sanos que viven con mi
familia cusqueña y pensé «Wow, estos niñitos tienen tanta suerte por ser capaz
de correr, pensar, comer, y hacer todas las cosas que hagan, y no lo saben». No
sabía cómo iba a pasar nueve semanas allí.
El cambio en mi perspectiva es muy drástico. Ahora
cada día estoy emocionada ir al hogar para pasar tiempo con mis niños hermosos.
Cada uno tiene un lugar muy especial en mi corazón y he formado una relación con
ellos. He aprendido sus nombres y algunos hechos sobre ellos. Sé lo que les
gusta y lo que no les gusta. Me encanta trabajar en la sala de terapia con la
fisioterapeuta y es muy gratificante porque he visto que algunos niños están mejorando.
Una niña, por ejemplo, está aprendiendo gatear. Cuando empecé a trabajar con
ella, ella no tenía mucha fuerza en sus brazos y no podía apoyar su cuerpo
cuando quería gatear. Esta semana, la he visto que ella puede soportarse y ha
empezado a gatear poco a poco.
Esto es el tipo de trabajo que quiero hacer por el
resto de mi vida. Es cierto que requiere mucha paciencia porque las mejoras no
vienen muy rápido. A veces es difícil pero la gratificación es infinitivamente
mejor que cualquier trabajo que pueda hacer.
«Y he sido un ejemplo constante de cómo pueden ayudar
con trabajo y esfuerzo a los que están en necesidad. Deben recordar las
palabras del Señor Jesús: “Hay más bendición en dar que en recibir”».
Hechos 20:35 (NTV)
“And
I have been a constant example of how you can help those in need by working
hard. You should remember the words of the Lord Jesus: ‘It is more blessed to
give than to receive.’”
Acts 20:35 (NLT)
Creo que, ciertamente, tú has encontrado tu camino en la vida, Raquel. Quiero decir: que en presencia de esos niños se hayan disipado las dudas y vacilaciones que albergabas respecto a tu carrera profesional. Me alegro de que esto ocurra mientras trabajas en una comunidad hispana, y sobre todo, con niños que tanto te necesitan. Tu vida y tu trabajo se vuelven un ejemplo a seguir.
ResponderBorrar